Carolina Mendonça
Carolina Mendonça es coreógrafa y dramaturga. Entre sus proyectos se incluyen Zonas de Resplandor (2023), Sirenas (2021), Pulp - La Historia como un Lugar Cálido y Húmedo (2018), Terreno inútil (2018), en colaboración con Catalina Insignares, y Nosotros, los otros Indemnizados (2017). Desarrolla investigación práctica y teórica que imparte en talleres sobre telepatía, levitación y escucha profunda. Como dramaturga, Carolina colabora con Carolina Bianchi, Marcelo Evelin, Marcela Santander y Dudu Quintanilha, entre otros.
Catalina Insignares
Catalina Insignares es una coreógrafa colombiana radicada en Bruselas. Se interesa en las manera de utilizar los medios sensoriales y ficcionales del cuerpo y el tacto para desarrollar medios para comunicar con lo invisible. Su práctica incluye, entre otras, un dueto bailado con un participante durante varias semanas (us as a useless duet, 2015), una lectura nocturna dirigida a cuerpos dormidos (Terreno inútil, 2017) y prácticas sensoriales que escuchan las conexiones que tenemos con los muertos (landscapes of the dead, 2019; to know the vultures so well, 2022). Trabaja a través de colaboraciones y asociaciones a largo plazo en coreografía, dramaturgia, docencia y performance.
Carolina y Catalina se conocieron en 2014 y, desde entonces, han colaborado y mantenido una estrecha complicidad en diferentes formas de trabajo conjunto.
-
- Carolina Mendonça
- Catalina Insignares
En su práctica colaborativa "Terreno inútil", las artistas Carolina Mendonça y Catalina Insignares leen en voz alta a durmientes durante toda la noche. A través de la construcción de micro-comunidades de lectores-durmientes, las artistas exploran el dormir como un modo de comprensión, problematizando los límites de la comprensión, la recepción, la vulnerabilidad y el yo autónomo.
En "Notas de una noche de verano," las artistas han construido lo que describen como un "archivo ficcional", compartiendo fragmentos de una noche de lectura en el festival NIDO en Rivera, Uruguay (2022).2022-2025
-
La noche nos ofrece unas horas para demorarse y escuchar. Una necesidad de confiar en la comunidad temporal de personas con las que dormimos, un espacio para acompañarnos en la distancia. Un estado de vigilia donde podemos estar juntes en el disenso, con nuestros diferentes lenguajes y sueños, en un estado entre la alerta y el sueño.
En la obra terreno inútil invitamos al público a pasar la noche con nosotras, tumbado y escuchando. Los textos son leídos en voz alta por nosotras hasta el amanecer. La noche nos da tiempo para digerir a través de nuestras bocas y sus oídos. Una isla de superficie suave, una conexión con un terreno colectivo, un espacio donde dormir es una forma de entender el mundo.
El texto que sigue es nuestra manera de compartir fragmentos de la noche en que activamos la obra en el festival NIDO en Rivera, Uruguay. Entre fragmentos de la colección de textos que leímos esa noche, nos quedan imágenes borrosas, sabores precisos e imágenes recompuestas de la realidad que compartimos con esos otros 90 cuerpos horizontales. Un archivo-ficción de algo que pasó en un galpón una noche de verano en 2022.
Su forma ideal de lectura es en voz alta y de corrido, sin hacer separaciones entre los diferentes fragmentos y sin muchas modulaciones de voz, cómo si al leer se pudiera hacer dormir a alguien que está cerca. -
Me acuerdo de montar el espacio con mucho esfuerzo físico y sudor en el calor, cargar todo lo que podíamos para crear un espacio cómodo para lo que sería la dormida con más gente que hemos hecho hasta hoy. Desde el galpón donde nos preparábamos, escuchábamos la gente que terminaba de cenar, sentada por todos lados del patio. Una u otra persona pasaba para ayudar o dejar sus colchones de camping, y una trajo sus telas para decorar el espacio. Comenzamos a leer a las 11pm después de que todes entraron y se acostaron. Son alrededor de la 1 am cuando llegamos a esta parte de nuestra colección de textos.
“Ho, watchman, ho!
Twelve is the clock!
God keep our town
from fire and brand,
and hostile hand;
“Twelve” is the clock!The calls of the watch, chanted methodically throughout the night, beg an interesting question. To whom did officers address their cries? Who possibly could have been listening in the late hours of the evening? Perhaps the calls were designed to verify the watchmen had not themselves drifted asleep, slumped in some alley, as critics occasionally charged? (...) It seems obvious, there and elsewhere, that communication was a goal of municipal authorities, no matter how late the hour - hence the didactic content of the watch’s verse for everyone within earshot to hear. As an ordinance explained in the Danish port of Helingor, residents needed to know “how the night was passing.”
“Within the conclaves of church and state, there lingered the conviction that darkness represented an inviolable period of time, an interval as sacred as it was dangerous. (...) Illuminated streets were designed to aid people on essential errands, not mischievous souls bent on revelry. “We ought not to turn day into night, nor night into day”, wrote a London pastor in 1662”
*
El tacto es el más personal de los sentidos. El oído y el tacto se unen en el punto en el que las frecuencias más bajas del sonido audible pasan a las vibraciones táctiles (a unos 20 hercios). La audición es una forma de tocar a distancia y la intimidad del primer sentido se funde con la sociabilidad cuando la gente se reúne para escuchar algo especial. Al leer esta frase, un etnomusicólogo señaló: "Todos los grupos étnicos que conozco bien tienen en común su cercanía física y un increíble sentido del ritmo. Estas dos características parecen coexistir". El sentido del oído no puede cerrarse a voluntad. No hay párpados en las orejas. Cuando nos vamos a dormir, nuestra percepción del sonido es la última puerta que se cierra y también es la primera que se abre cuando nos despertamos. Estos hechos han llevado a McLuhan a escribir: "El terror es el estado normal de toda sociedad oral, ya que en ella todo afecta a todo en todo momento".
La única protección del oído es un elaborado mecanismo psicológico para filtrar los sonidos indeseables con el fin de concentrarse en los deseables. El ojo apunta hacia fuera; el oído se dirige hacia dentro. Absorbe la información. El oído es también un orificio erótico.*
"Relájate, concéntrate y descríbeme el objetivo". Hubo una pausa y luego un murmullo de Joe. Mientras Atwater tomaba notas, el soldado reclinado comenzó a relatar con vacilación las percepciones que se estaban formando en su mente. McMoneagle describió lentamente el interior de la gigantesca estructura que tanto preocupaba al Comité de Seguridad Nacional a 4.500 millas de distancia en el otro lado del globo".
Este es un ejemplo de cómo funcionaba la visión remota en su fase inicial en la CIA. Hoy en día la gente lo hace por diferentes razones y propósitos, incluso algunas empresas venden servicios de Visión Remota.
Le pedimos a René Huari Matteus que describiera el Festival Nido que tuvo lugar en aca en este mismo sitio en el 2019. Y sin saber lo que describía, nos envió este mensaje.
BRUF899DB - evento
Un espectáculo en las nubes: la electricidad de los cielos tropicales, el espiritualismo del pueblo peruano revelado finalmente una verdad incuestionable.
La lluvia saciando la sed de las cabras. En el sentido de la onomástica: cabra, cabrón, cabrera, cabrás?, cabriol. Las cabras caminan sobre la hierba
En la reencarnación de algunas masas continentales, acantilados con profundos agujeros en la tierra, de los que emana un olor picante. Por las noches, brilla un cielo despejado, la gente se desnuda sin desabrocharse. El gobernante conocido como el " portador del sueño viscoso ", un gran terrateniente, cae en uno de esos acantilados. Sus seguidores, algunos de los cuales ya habían desaparecido sin motivo hace unos días, volvieron a aparecer de repente, para caer en el agujero con él, a su lado.
Una pareja observa el evento, una de ellas es pelirroja y mira fijamente al frente, lleva un cordón alrededor del cuello decorado con un código de barras en el centro. La otra persona, sonríe amablemente a la primera, ella luce tres líneas tatuadas en las piernas: rojo-blanco-rojo.
Todos los invitados van elegantemente vestidos, y los reflejos rojos que se ven en sus ropas proceden originalmente del fuego que los rodea e ilumina.
La loca del barrio de al lado, la gran leyenda del carnaval, pasa primeramente casi desapercibida.
De repente, una princesa nos llama a gritos desde una montaña donde suelen tener lugar las cacerías. Ella se presenta y nos dice la canción que va a cantar: con ustedes, música que pertenece a épocas tormentosas.
A lo lejos, desde el otro lado, se oye un ruido cada vez más fuerte; parece proceder del burdel en cuya entrada hay pintado un zapato de tacón de aguja. En el centro histórico de la ciudad, una enorme tortuga con su gran peso hunde piedras dentro del asfalto de la calle.
De repente, las normas de conducta del evento se vuelven incomprensibles. Vista desde arriba, nuestro “target” muestra la delicadeza de un jardín laberíntico; desde abajo, se nos muestra la cara de un roedor conservado en sal y sosteniendo una cerilla en su boca.
Algunas criaturas llevan cogollos de lechuga iceberg en la cabeza, con los que preparan riquísimas ensaladas. Tetas con sabor a piña y caderas que huelen a baños de eucalipto.
Búsqueda desencaminada de ídolos defectuosos, dice La Loca del barrio, mientras gira bruscamente la cabeza hacia lo que, según ella, nunca tendrá vuelta atrás. Los primeros en irnos somos nosotros, añade.
Cuando le preguntas al ”Target” qué quiere, te dice que un alfabeto nuevecito, insólito, con más vocales abiertas de lo habitual.
*
Every year from 1975 to 1997 I would visit the Putumayo region of Colombia’s southwest, a strikingly beautiful landscape of cloud forested steeply sloped ravines saturated in sorcery. I lived with my shaman friend, Santiago Mutumbajoy, a well- known indigenous healer using hallucinogens and music, and at one point, before the guerrilla war became really serious, we were thinking of setting up a dual practice. I would do the Western medicine, he would do the rest. He would laugh a lot and loved jokes, usually in the form of gossip or stories about people and the strange situations in which they found themselves. There was one joke he loved in particular. It summed up centuries of colonial history and the ways by which history played a trick on itself: Europe’s conquest of the New World imputed magical powers to the savage such that modern-day colonists of the region, poor whites and blacks, and lately well-to-do urbanites, would seek out forest Indians for their alleged shamanic powers. Santiago Mutumbajoy found this uproariously funny, a trick to beat all tricks, as if keeping in reserve the other sort of magic, the “true” magic we might say, that came from centuries if not millennia of Indian history and culture. But of course was it possible in practice to separate these two sorts of magics?
But the joke was on me in other ways as well. Like when I asked him how he became a shaman. When he was young and recently married, he replied, his wife was constantly ill. He and she consulted shaman after shaman at great expense with no relief until, one day, they heard that a white doctor was being sent by the government to the nearby town to treat Indians. They dressed in their finery, including swathes of necklaces of tiny colored glass beads, and walked to town. “Make way for the Indians! Make way for the Indians!” people said. On the balcony of a two- story house was the doctor. To her consternation he made his wife take off her shirt and began to palpate her chest, drumming one finger on top of another, laid flat, such that hollow booms followed muffled ones. He said she was anemic and gave her parasite medicine. A small boy they met going home explained there was more than one type of anemia.
When she defecated a day or so later she expelled a lot of worms. “Look here!” she exclaimed. Santiago Mutumbajoy went over and looked. A great rage seized him. All those shamans had been fakes. And at that moment he decided to become a shaman.
*
We'd like to thank you for the miniature animal offerings.
Pardon?
They are really lovely, especially the gibbon.
What do you mean?
The mini animals that you gave us the other day. Weren't they from you?
From me?
Yes. You offered them at our shrine… by the lake.
You're crazy.
We're the princesses from the shrine. We don't usually appear in normal street wear like today. If you see us with make-up, in our traditional clothes, we are identical to the statues at the shrine.
I beg your mercy, your royal highness.
Stop it, those royal words make us itchy.
Thank you for bringing me happiness. Thank you for bringing Richard Widner from America.
Where is he today?
He’s in town extending his visa. Want to visit my house and try my herbal tea?
Maybe another day. Today we came to tell you, that those soldiers will never recover.*
Este éter, a atmosfera superior, começa cerca de oitenta a cem quilômetros acima da superfície da terra, onde termina a homosfera. Aqui, acima da camada protetora de ozônio, o ar se separa em seus componentes individuais; as condições físicas e químicas são drasticamente alteradas pela radiação e pela redução da força gravitacional.
Nas cosmogonias da antiguidade a ordem surge do caos, o que não tem peso é separado do que tem, o superior do inferior, o claro do escuro. A separação e diferenciação da matéria dá origem às esferas: direção e espaço. O éter é respirado pelos deuses; aos humanos são repartidas as camadas mais densas de ar para baixo. Na câmara de ressonância entre a terra e as esferas das estrelas, o movimento das esferas celestes produz um som harmonioso, symphōnía, cujo eco através dos tempos ainda é discernível nas teorias de cordas e laços quânticos de hoje.*
Pero existe otra versión de la historia, que fue revelada por la BBC en 2002. "La bruja más famosa de Gran Bretaña", una mujer llamada Sybil Leek, había sido reclutada por la inteligencia británica "para proporcionar horóscopos falsos a los alemanes que creían en la astrología", según la BBC. "Al parecer escribió una carta que convenció al nazi Rudolf Hess de volar a Inglaterra, donde fue capturado". En otras palabras, las cartas astrales de Leek eran instrumentos de propaganda negra insertados en el círculo íntimo del führer para influir en su comportamiento y ayudar a fomentar ciertas creencias. "Mamá guardó silencio sobre el asunto Hess toda su vida", dice su hijo, Julian Leek, residente en Florida. "Sigue siendo oficialmente clasificado y el individuo que reveló la historia [en 2002] se ha trasladado a Sudamérica y [aparentemente] no responde al correo electrónico.
No se que horas son cuando leemos eso. Toda la gente se durmió muy rápido y se que en ese momento estaba convencida de que ya estábamos las dos solas leyendo a cuerpos que duermen. Pero justo en esa parte alguien se ríe, y otros resuenan con esta risa, nosotras más que nadie. Una casi carcajada. Es la primera vez que nos pasa de todas las veces que hemos hecho la obra.
Para el Tercer Reich, la fuga de Rudolf Hess fue una vergüenza suprema. Adolf Hitler declaró a Hess legalmente loco y respondió con la Acción Especial Hess, el arresto masivo de más de 600 astrólogos, adivinos, clarividentes, curanderos y otros practicantes alemanes de lo sobrenatural u oculto. Se confiscaron artefactos de adivinación, como cartas de tarot, espejos de adivinación y bolas de cristal, así como bibliotecas enteras de textos místicos. "Se prohibió la circulación de toda la literatura oculta", escribió Wilhem Wulff, un astrólogo capturado durante la Acción Especial Hess. Se promulgó un decreto por el que se declaraba ilegal "la predicción de acontecimientos futuros, la adivinación del presente o del pasado y todas las demás formas de revelación que no se basaran en procesos naturales de percepción... incluir la lectura de cartas, el hacer horóscopos, la explicación de las estrellas y la interpretación de presagios y sueños.
*
Alla base della magia c’era una concezione animistica della natura che non ammetteva separazione tra materia e spirito e considerava il cosmo come un organismo vivente popolato da forze occulte, dove ogni parte era in rapporto di “simpatia” con il resto. In quest’ottica che vedeva la natura come un universo fatto di segni e simboli, testimonianza di invisibili affinità che dovevano essere decifrate (...), ogni elemento - erbe, piante, metalli e anzitutto il corpo umano- nascondeva virtù e poteri propriamente suoi. (...) Esistevano magie per vincere alle carte, suonare strumenti sconosciuti, diventare invisibili, fare innamorare, salvarsi in battaglia, far addormentare i bambini.
Sradicare tutte queste pratiche era una condizione imprescindibile per imporre la disciplina del lavoro capitalistica, poiché la magia si presentava come una forma illecita di potere e uno strumento per ottenere ciò che si voleva senza lavorare, era cioè un rifiuto del lavoro in atto. La magia uccide l’industria si lamentava Bacone, affermando che niente lo ripugnava di più della convinzione che si possano ottenere risultati con un pugno di oziosi espedienti, piuttosto che con il sudore della fronte.”
Come potevano i nuovi imprenditori far lavorare regolarmente un proletariato ancorato nella credenza che esistono giorni fausti e infausti, giorni in cui sposarsi e altri in cui ogni attività va accuratamente evitata? Altrettanto incompatibile con la disciplina del lavoro capitalistica era una visione del cosmo che attribuiva agli individui poteri speciali: lo sguardo magnetico, la capacità di rendersi invisibili, di uscire dal proprio corpo o di piegare la volontà altrui con l’incantesimo.”
*
Na mata todas as referências se perdem, tudo o que você pode ter aprendido na vida urbana torna-se inútil e, uma vez perdida, mais cedo ou mais tarde vai acabar se dando conta de que está andando em círculos. Parece conversa, uma história tantas vezes repetida que acabamos encarando como velha lenda, mas é real, alguma coisa acontece com nossos sentidos, nosso senso de orientação. Uns dizem que por termos pernas mais fortes que a outra damos passos ligeiramente maiores com esta. O certo é que, por mais que juremos que estamos avançando em linha reta, acabamos fazendo uma lenta e larga curva até voltarmos ao ponto de partida. Ao passar mais de uma vez pelo mesmo lugar é possível reconhecer a forma de um galho, um ninho, uma casa de abelhas, ou simplesmente ser acometida de uma sensação familiar. Então tentasse zerar tudo e recomeçar. Certo, eu já passei aqui, devo estar andando em círculos, mas agora vou me concentrar e traçar uma linha reta pra lá. É inútil: vai acabar voltando pro ponto de onde partiu. É um mistério, mas é assim que acontece, e aí o desespero é capaz de tomar conta de você. E o desespero é uma merda. Bloqueia qualquer raciocínio lógico, acelera os batimentos cardíacos, faz você consumir depressa a energia precisa para resistir aos tempos de vacas magras que virão. Aliás, tempos de vacas nenhumas. E se não estiver armada, não tiver faca nem fogo, aí sim, está fodida. Quem sabe você dê sorte e um índio acabe te encontrando. E te salve. Se te restar alguma força e os mosquitos ou a cabeça te impedirem de permanecer no mesmo lugar e você quiser dar uma forcinha para a sorte, não esqueça: vá dobrando os caules das plantas para trás, as faces das folhas, quando bate a luz, produzem reflexos prateados que formam uma trilha cintilante na mata. Para quem sabe ler.
Mas se algum dia você se encontrar numa situação dessas não se culpe, pode acontecer até mesmo com um índio, com uma criança, por exemplo, Como aquela vez em que Maru entrou na mata sozinho, não se sabe porque cargas d’água, já que menino só é coisa que não se vê em aldeia, passam o dia em bandos, os maiores a cuidarem dos menores, longe dos olhares dos adultos, em turmas munidas de facas e facões, mas à noite é hora de voltar pra casa, pra perto do fogo, pro abrigo familiar. Acontece que a noite chegou e Maru não apareceu. Ninguém sabia dele, ninguém o tinha visto. Foi dado o alerta geral. O pai e a mãe do menino esperaram, aflitos, que ele voltasse sem o sol, mas não voltou. Então saíram à sua procura: nenhum vestígio nas roças, nos rios, nos pequizais, na lagoa, na mata, na pista de pouso, nos buritizais, sobre a colina. Ao cabo de três ou quatro dias todos foram voltando aos seus afazeres cotidianos: à roça do sogro que era preciso plantar, à mulher que ia parir, à casa que era preciso reparar. Menos a mãe de Maru: essa procurava o dia inteiro, todos os dias e chorava todas as noites a noite toda. Depois de uma semana sem dormir, caminhando enquanto tinha luz, tinha perdido os cílios de tanto chorar e as unhas dos pés de tanto caminhar. Seu pai também o buscava pelos caminhos perigosos onde apenas pajés e espíritos transitam. No oitavo dia, o menino apareceu. Era um fiapo de gente, só pele e osso, mas estava vivo. Tinha criado o hábito de se pendurar nas árvores para dormir e, com isso, se não tinha o que comer, ao menos escapava de virar comida. Todos comemoraram seu regresso e acabaram se esquecendo de perguntar porque tinha partido, ele estava de volta, não importava mais. O que lhe restou desse tempo foi uma cicatriz no supercílio esquerdo e a capacidade de observar sem ser visto.En la mañana siguiente alguien se acuerda de esta parte, y dice que pasó toda la noche intentando marcar plantas en sus sueños para no perderse en el camino. Esta misma persona pone pequeños objetos al lado nuestro formando una especie de altar.
*
Uma vez eu, Zhuang Zhou, sonhei que era uma borboleta flutuando de um lado para outro, uma verdadeira borboleta, desfrutando ao máximo sua plenitude, e não sabendo que era Zhuang Zhou. De repente acordei e me encontrei, o verdadeiro, Zhuang Zhou. Agora já não sei se era então um homem que sonhava ser uma borboleta, ou se sou agora uma borboleta que sonha que é homem.
Parece un sueño, pero en algún momento alguien se levanta y habla con una serpiente que entró en el espacio. Ella explica a la serpiente que está noche estamos nosotres en el espacio, la serpiente vuelve una vez más y después desaparece. En la mañana muchas hablan de sueños con serpiente esta noche.
*
I was an awkward occupant of my body at the best of times. It felt like an animal I couldn't talk to, a dumb, not always loyal horse.
*
Até a geração de nossos bisavós, a maioria das pessoas se deitava para dormir logo após o por do sol. Desde tempos imemoriais a noite sempre foi algo a temer, sobretudo na ausência de luar, e ainda mais durante o inverno, em que a escuridão parecia não ter fim. Durante a Antiguidade e a Idade Média, a noite pertencia aos bêbados, ladrões, salteadores, assassinos e eventuais tropas invasoras - além, é claro, das feras. Por isso mesmo, à noite as pessoas se aglomeravam em torno do fogo e atrás dos muros, no interior das casas, fazendas, castelos, estalagens, tavernas e bordéis. Ao longo da Idade Média se disseminou a crença de que demonios, chamados incubos e sucubos, podiam invadir os sonhos das pessoas para ter relações sexuais com elas. Diante dos perigos noturnos e da natureza fantástica do sonho, não é estranho que o período de escuridão fosse marcado por fantasias apavorantes e pelo uso protetor de meditações, orações e encantamentos.
Exceto no caso das crianças, era comum dividir a noite em duas partes, chamadas primeiro e segundo sonos, com um breve intervalo de vigília por volta da meia noite, usado para rezar, cear, fiar, conversar ou namorar. Os hábitos noturnos dos monges cristãos eram rigorosamente controlados: o primeiro sono terminava às duas da madrugada para a realização de orações matinais. Ficavam assim os monges privados de sono REM, fase rica em sonhos que prevalece na segunda metade da noite. Curiosamente, a privação completa do sono REM provoca um vigoroso rebote compensatório, com o aumento subsequente do tempo de sono e a intrusão de sonhos intensos. A Ordem de São Bento, a mais antiga ordem católica de clausura monástica, proibia o segundo sono mas tolerava o cochilo vespertino. O monge Raoul Glaber (985-1046) supersticioso e sonolento beneditino francês, deixou registrado o assédio de um demônio cuja tentação consiste em sussurrar em seu ouvido que ignorasse o sino e cedesse ao "doce descanso" do segundo sono.
*
The little Asian girl, upon meeting her estranged sister, believes she will die if she eats a single noodle from the bowl sis gave her.
The mother tries to force the little girl to eat the noodles.
I want to intervene because - what if the girl is right? Do we really want to risk it?
Did I see the older sister slip an evil noodle into the bowl while nobody was looking?
I believe that the little girl knows intuitively when someone is trying to hurt her, though she is too young to explain how she knows what she knows.
She is about 3 years old, dark skin, long black hair.
She sits on the floor in a corner while her mother and older sister try to cajole her out of aloofness.
There was something false about the older sister's generosity. I saw it too.
I feel a kinship with the little girl because we can both sniff our evil.
But who am I?
Anonymous observer. Nobody sees me.
What is the noodle that radiates evil and why don't others see it?*
B: Excuse me for not knocking...
...I am Count Dracula.
A: I know who you are.
I read Jonathan's diary.
He wrote everything that went on
in your castle, while he was there.B: Don't worry, he won't die.
No sé cuándo fue, pero me encantaría imaginar que fue en algún momento por acá... igual sé que eran las 2 o 3 de la mañana... ese momento en que ella apareció como un ángel con una pizza fresca y un litro de cocacola. Nos había dicho que iba al pueblo a una cita romántica y llegaba más tarde a dormir. Pero nunca esperamos que fuera a llegar del pueblo con ese regalo tan perfecto.
A: Yes...
...he will. Death surrounds us.
We're all at his will.
The rivers continue
to flow without us.
Time flies by.
Even the stars...
...they wander towards us
in a very strange way.
Only death is certain.
Only death is cruel.B: Death is cruelty
against the unsuspecting.
But that's not what I perceive as cruel.
Cruel is when you can't die even if you want to.
Give me some of your love...
...which you give Jonathan.A: I never will.
I won't even give that love to God.
If Jonathan can't have my love...
...then, no one else will.B: If I wish, he'll recognize you again.
But first, come and give me your love.
Only then, will I give you
your husband back.
And as for me...
...the absence of love...
...is the most abject pain.”*
“M: So my question is: How can we loosen this stiffness before it kills us?
V: I think it is through finding a way to sort of dissolve. And this is what I practice when I am with the animals, or when I perform. I vacate any definition of humanness that I’m acquainted with. And in that moment, I think I become invisible. I haven’t done this in a long time. When I first learnt this, I was still a teenager, when I learnt to rob books in a bookstore in front of the eyes of the bookstore owner.
M: Me too! Invisibility is my strong suit.
V: So you know that practice. It is the practice of becoming so fluid, liquid in state. [...] I don’t know if you know this, but the cover of the current issue of Time Magazine says: “Fusion. Free energy for everyone, everywhere.” I was very attracted to this, so I started reading the article. Basically, it said that fusion is very difficult to achieve. That people have been trying to achieve these technologies since the ‘20s, when it was first discovered that atoms could be made to fuse. And the reason it is difficult is because atoms don’t want to fuse. They repel each other because they are the same, and things that are the same repel each other. First thought: Our society, our world, is becoming homogenous, so everybody is repelling everybody else. So, how can you put things that repel each other into a state that is what they call a “fourth state”, which is neither liquid, neither solid, neither gas? I think it is a state of poetry that I say is a state that is beyond space and time. That’s what I call the transparent state that is in between all those. And in the article, they say, in atomic terms, that is what happens in the heart of the sun. In the heart of the sun atoms forget their ability to repel each other, and they fuse. So I thought, what a fantastic metaphor, this is the energy that could save the planet? And it is at the same time the metaphor for what we need to do with each other! With our own hidden self! Sustain that state with such heat, with the heat of love! [...]
M: And eroticism. Calentura.
V: Exacto! Heat! It’s heat. And not for a second, but sustained.
M: Sustained heat.
-
fuentes
(en orden de aparición)
Roger Ekirch, "At Day's Close: Night in Times Past", 2005
Murray Schaefer, "The Soundscape", 1977; trad. al español por nosotras
Michael Taussig, “The Devil and Commodity Fetishism in South America”, 1980; “El diablo y el fetichismo de la mercancía en Sudamérica” 2020
Apichatpong Weerasethakul, “Cemetery of Splendour”, 2015 (diálogos de la película)
Udo Noll, "Surfing the Gray Line", 2014
Annie Jacobsen “Phenomena: The Secret History of the U.S. Government's Investigations Into Extrasensory Perception and Psychokinesis”, 2017, trad. al español por nosotras
Silvia Federici, “Caliban and the Witch Women, The Body, and Primitive Accumulation”, 2004; “Calibano e la Strega. Le donne, il corpo e l'accumulazione originaria”, 2015; “Calibán y la bruja. Mujeres, cuerpo y acumulación originaria”, 2010
Rita Carelli, "Terrapreta", 2021
Sidarta Ribeiro, “O Oraculo da Noite - A historia e a ciencia do sonho”, 2019
Olivia Laing, "Everybody: A Book About Freedom", 2021
Jackie Wang, “The Sunflower cast a spell to save us from the void”, 2021
Werner Herzog, “Nosferatu the Vampyre”, 1979 (diálogos de la película)
Camila Marambio & Cecilia Vicuña, “Slow down Fast, A toda raja”, 2019